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Talleres de Constelaciones Familiares

Una experiencia donde cada historia puede abrir nuevas comprensiones, no solo para quien constela, sino para todos los presentes.

constelaciones

¿Te encontrás repitiendo los mismos patrones una y otra vez?

Aunque lo hayas intentado todo, algo sigue sin cambiar. Puede que la causa no esté solo en vos, sino en tu historia familiar.

Lo que vivís hoy puede ser el eco de lo que no se resolvió antes.

El dolor no elaborado, las pérdidas, los duelos, los traumas, no desaparece con el tiempo. Se transmite. Pasa de generación en generación de forma silenciosa, moldeando decisiones, vínculos y destinos sin que nadie lo haya elegido conscientemente.

Vemos las dinámicas ocultas a través de imágenes, movimientos que ayudan a comprender aquello que sigue influyendo en el presente.

Cuando eso que quedó pendiente encuentra su lugar, algo se libera. Y desde ahí, la vida puede empezar a moverse de otra manera.

¿Cómo se hace?

Cada persona llega con su propia historia, pero ninguna historia pertenece solo a quien la trae.

En una constelación grupal, quien constela pone su tema al servicio del grupo y el grupo acompaña ese proceso. Por eso no hay espectadores: quienes constelan, representan u observan suelen encontrar comprensiones que también iluminan aspectos de su propia vida.

Cada taller comienza con una breve entrevista. A partir de allí se eligen representantes y, guiados por el facilitador, el sistema comienza a mostrar una dinámica que hasta ese momento permanecía oculta.

El propósito no es resolver un problema de inmediato, sino comprender qué historia familiar sigue actuando en el presente para encontrar un nuevo orden, mayor claridad y la fuerza para vivir desde un lugar propio.

Cada constelación es única. A veces deja una comprensión profunda, otras alivio, claridad o la posibilidad de soltar cargas que nunca te correspondieron.

Veí con una intención, no con una expectativa

No siempre encontramos lo que esperábamos; muchas veces encontramos aquello que necesitábamos ver para poder seguir avanzando.

No hay espectadores en un taller de Constelaciones

El trabajo grupal tiene una particularidad: lo que se mueve en una persona alcanza a todo el grupo.

Cuando alguien trae su historia, quienes atraviesan experiencias similares suelen reconocerse en ella. Por resonancia, los movimientos que emergen en esa constelación también pueden generar comprensiones y nuevos movimientos en quienes representan o simplemente observan. Esa no es una consecuencia secundaria: es parte de la esencia de esta metodología.

Por eso, en una constelación conviene venir con una intención, no con una expectativa.

Muchas veces llegamos creyendo que sabemos cuál es nuestro problema o qué tendría que pasar para sentirnos mejor. Sin embargo, ese motivo de consulta suele ser solo la puerta de entrada. El trabajo no siempre responde a la pregunta que traemos, sino a aquello que, en ese momento, está disponible para ser visto y comprendido. No porque el facilitador lo decida, sino porque el proceso sigue una inteligencia propia que va mostrando el movimiento posible para cada encuentro.

Esto también explica por qué no todas las personas constelan en un taller. La elección no responde a preferencias personales, sino al movimiento que el proceso va revelando. Aun así, todos participan y todos reciben.

La participación tiene tres formas:

Como observador: permaneciendo presente y abierto a aquello que resuena con tu propia historia.

Como representante: colaborando con la constelación de otra persona y permitiendo que esa experiencia también ilumine aspectos de tu propio proceso.

Como consultante: poniendo tu tema al servicio del grupo y recibiendo el sostén del trabajo colectivo.

No siempre encontramos lo que esperábamos; muchas veces encontramos aquello que necesitábamos ver para poder seguir avanzando. Esa es una de las mayores riquezas de un taller: descubrir que la historia de otro también puede abrir un camino para comprender la propia.

Testimonios de participantes

Romina
RominaLos Angeles, Estados Unidos
“He realizado varias sanaciones con Mariana, así como también una sesión personal de constelación familiar y en cada ocasión me he sentido sumamente agradecida para con ella. Cada sesión me ayudo a sanar heridas del pasado, a crecer como persona y sobre todo a darme cuenta de cosas que estaban guardadas en mi inconsciente y que salieron a la luz para así poder trabajarlas y removerlas de mi vida. Todas las sesiones fueron realizadas por zoom ya que yo vivo en USA y fueron como si estuviera en persona ahí con ella. No se notó para nada la distancia. Gracias Mariana por tu apoyo y el amor incondicional que pones en todo lo que haces.”
María José
María José Córdoba, Argentina
“Cuando necesito sanar y volver a mí, recurro a la ayuda de Mariana. Encuentro en sus terapias un camino respetuoso hacia mi ser íntegro. Siempre obtengo resultados más que positivos y que armonizan además mi entorno. Su guía es cálida, acertada, profunda, comprometida y de un gran respeto. Me ayudó a integrar realidades más profundas donde mi ser también habita. Reconocer a mis iguales e interaccionar con más paz y armonía desde el amor. Y sintiéndome parte de un todo, ya no más exclusión. Me tengo y soy con conciencia acá y en todas las dimensiones. Sin dudas, con Mariana es más para mí.”
Liliana
LilianaBuenos Aires, Argentina
“Cuando conocí a Mariana, estaba en la búsqueda, como hace tantos años, de sanar mis heridas de niña interior, por las que culpaba a todo y a todos. Llegue con falta de autoestima, triste, creyendo ser víctima de lo que había sucedido a lo largo de mi vida. Rencor hacia mi madre, rencor hacia mi ex marido, el padre de mis hijos, en definitiva, hacia la vida, por lo que no me habían dado… Mariana, un Ser de Luz, dulce, con su especial serenidad, tacto y mucho conocimiento, me llevó a sentirme confiada, y me entregue por completo. Conecté rápidamente con ella, me fue guiando paso a paso, hasta que pude verme, sentirme, y comprender que en realidad, era yo misma la que podía cambiarlo… Ahora, amo a mi madre, la escucho, y por primera vez en mi vida, me dice te amo. A mi ex, le doy gracias por ser mi mejor maestro, cambie mi forma de ver la vida. Gracias Mariana, seguiremos aprendiendo juntas.”